Llegó el día…
En el que las papeleras
mostraron burlonas rostros,
de las plantillas y el spray
el cemento obtuvo los ojos.
En el que fueron rotondas
sustituyendo los cruces
las que soñaban con flores,
¿recuerdan ellas las Hurdes?
En el que muchas protestas
fueron oídas, honestas,
se vendió del corazón
en las casas de apuestas.
En el que las prostitutas
ya gritaban ¡libertad!
a un gobierno con el dedo
metido en su pubertad.
Llegó el día…
En el que niños y viejos
se hicieron con la razón,
del sentimiento sacaron
puras respuestas de amor.
Llega el día…
En el que solo las bombas
distribuyen los recuerdos
y las pantallas expanden
el temor a un caramelo.
En el que los escritores
fuman bodegas de vino
mientras beben del cannabis
de las hojas ¡o del trigo!
En el que las obras de arte
esconden los estandartes,
lo realmente difícil
no es dar, sino ser de Marte.
En el que cartas escritas
hacen volar las mentiras,
contaminando las nubes
de la mierda, de sus vidas.
Llegará el día…
En el que grite la sangre:
¡torpes!¡torpes!¡torpes!¡TORPES!
se perdieron ocho sílabas…
…
07 marzo 2006
Beso
Beso
Beso. Un chasquido.
Sabor.
Caramelo.
Beso. La dulzura.
Un soplo.
El viento.
Beso. Sin pestañas.
En la piel.
Por dentro.
Beso. Tu boca.
Viene.
Por fin.
De regreso.
Beso. Un chasquido.
Sabor.
Caramelo.
Beso. La dulzura.
Un soplo.
El viento.
Beso. Sin pestañas.
En la piel.
Por dentro.
Beso. Tu boca.
Viene.
Por fin.
De regreso.
03 marzo 2006
Es la universidad
Es la Universidad
Un canto al palco dorado.
Una cara sin edad.
Sonajero de colores
sin mango para agitar,
con dos ancianos saltando
simulando arte, es verdad.
Castañean las dentaduras
de ganaderías oscuras,
más maracas sin usar.
La chicharra distraída
cantando: ¡la frialdad!
¡Los libros! nuevas formas
que hoy existen de mandar.
Los dos pezones bien duritos
son prietas columnas de higo,
¡su leche quiero mamar!
¡Pero qué oigo! no lo dudo,
escucho tras el barullo
a dos personas que barren
del suelo la vanidad.
Es la Universidad.
Señor profesor
véndame una página,
¿y una cervecita?
pero hágalo ¡ya!
Es la Universidad.
Otro cruce en el camino
doscientos más cruzarás.
Un canto al palco dorado.
Una cara sin edad.
Sonajero de colores
sin mango para agitar,
con dos ancianos saltando
simulando arte, es verdad.
Castañean las dentaduras
de ganaderías oscuras,
más maracas sin usar.
La chicharra distraída
cantando: ¡la frialdad!
¡Los libros! nuevas formas
que hoy existen de mandar.
Los dos pezones bien duritos
son prietas columnas de higo,
¡su leche quiero mamar!
¡Pero qué oigo! no lo dudo,
escucho tras el barullo
a dos personas que barren
del suelo la vanidad.
Es la Universidad.
Señor profesor
véndame una página,
¿y una cervecita?
pero hágalo ¡ya!
Es la Universidad.
Otro cruce en el camino
doscientos más cruzarás.
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