Se oxida
Se oxida, se oxida el alba, la bala, tu cabra desheredada. Se oxida la dicha, mi dicha, la boñiga fría. Se oxida tu cara, beodo. Tu cara es la que se oxida. Y dónde está la mía, la dicha, la vida, mi cara cochina, que rechina y aúlla, y acalla a los lobos, y acalla a los lobos. Qué bruja, qué brujas, de las boñigas y de las plantas, del azul y la plata, de una bala que cabras mata, que tu piel deshidrata. Se oxida, se oxida el alma, se rompen palcos y suenan trompetas, más que fiesta es un llanto, llanto moroso, toreador, putrefacto. Se oxida la mano, de saliva, rebrota del lavabo, y escupe a los dientes entre uñas de guijarro. Se oxida el te quiero, el roble y el acero, se oxida la charca, el lodo a lo lejos, se oxidan así los mares, las aguas de mis adentros.
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