Llegó el día…
En el que las papeleras
mostraron burlonas rostros,
de las plantillas y el spray
el cemento obtuvo los ojos.
En el que fueron rotondas
sustituyendo los cruces
las que soñaban con flores,
¿recuerdan ellas las Hurdes?
En el que muchas protestas
fueron oídas, honestas,
se vendió del corazón
en las casas de apuestas.
En el que las prostitutas
ya gritaban ¡libertad!
a un gobierno con el dedo
metido en su pubertad.
Llegó el día…
En el que niños y viejos
se hicieron con la razón,
del sentimiento sacaron
puras respuestas de amor.
Llega el día…
En el que solo las bombas
distribuyen los recuerdos
y las pantallas expanden
el temor a un caramelo.
En el que los escritores
fuman bodegas de vino
mientras beben del cannabis
de las hojas ¡o del trigo!
En el que las obras de arte
esconden los estandartes,
lo realmente difícil
no es dar, sino ser de Marte.
En el que cartas escritas
hacen volar las mentiras,
contaminando las nubes
de la mierda, de sus vidas.
Llegará el día…
En el que grite la sangre:
¡torpes!¡torpes!¡torpes!¡TORPES!
se perdieron ocho sílabas…
…
07 marzo 2006
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